Cuando estalló el conflicto entre Estados Unidos e Irán a fines de febrero de 2026, el primer reflejo fue mirar el precio del barril. El segundo, para quien mueve cargas en Argentina, debería haber sido mirar el precio del gasoil.
Porque entre un conflicto en el Golfo Pérsico y un contenedor que hay que retirar del Puerto de Buenos Aires hay menos pasos de los que parece. Y en marzo de 2026, esa cadena se hizo visible en los números.
Del barril al surtidor: una trasmisión que no tarda
Desde el inicio del conflicto, el precio del Brent escaló desde los 70-75 dólares por barril que registraba a fines de febrero hasta superar los 110 dólares en pocas semanas, una suba de casi el 60% en un mes, según datos publicados por el medio especializado Transportes al Día. En Argentina, ese movimiento llegó al surtidor con rapidez.
Según datos de la consultora Romano Group, YPF incrementó el precio del gasoil un 19% entre el 28 de febrero y el 28 de marzo, con picos superiores al 24% en operaciones mayoristas en algunas regiones del interior. El gasoil —el combustible de todos los camiones— pasó a superar los $2.000 por litro en su variante premium, niveles que no se veían desde crisis energéticas anteriores.
Para el transporte de cargas, esto no es un dato de color. Es una variable que golpea directo en la estructura de costos.
Lo que dice el índice CEDOL y FADEEAC
Los números del sector lo confirman con precisión.
Según el Índice de Costos Logísticos Nacionales elaborado para CEDOL y homologado por la UTN a través de su Centro Tecnológico de Transporte (C3T), en marzo de 2026 los costos logísticos con transporte aumentaron un 10,12%, acumulando un 14,97% en lo que va del año. El componente que más empujó ese número fue el combustible, con una suba del 24,69% en un solo mes.
Por su parte, el Índice de Costos del Transporte (ICT) de FADEEAC registró en marzo un incremento del 10,15%, el más alto de los últimos dos años, con un acumulado del 15% en el primer trimestre y del 48% en los últimos doce meses.
El problema que señala el sector no es solo el nivel al que llegaron los costos, sino la velocidad a la que lo hicieron. Según declaraciones de referentes de FADEEAC, la imposibilidad de trasladar estos aumentos a tarifas previamente pactadas genera desfasajes que en muchos contratos vigentes superan el 20%.
Por qué el combustible es tan determinante en el transporte de contenedores
No todos los servicios logísticos sienten igual un aumento del gasoil. En el transporte terrestre de contenedores, el impacto es especialmente directo.
Según Rafael Rodríguez Roda, Director Ejecutivo de CEDOL, el combustible representa entre el 35% y el 55% de los costos totales de una operación logística. En el transporte de larga distancia —que es exactamente lo que implica llevar un contenedor desde el puerto hasta una planta en el interior del país— ese porcentaje se ubica en el extremo alto de la escala.
Un contenedor que se retira del Puerto de Buenos Aires y viaja a un centro de distribución en el Gran Buenos Aires o al interior tiene un costo de transporte que hoy es estructuralmente diferente al que tenía en enero. No porque haya cambiado el camino ni el tiempo de tránsito, sino porque el insumo principal de esa operación aumentó casi un cuarto en treinta días.
Lo que esto implica en la operación concreta
Tres situaciones que este contexto genera y que es importante anticipar:
- Tarifas cotizadas que ya no reflejan la realidad. Si acordaste un flete hace tres semanas y todavía no ejecutaste la operación, el costo real puede ser significativamente distinto al presupuestado. Un proveedor serio lo comunica antes de que aparezca en la factura.
- Presupuestos de importación y exportación desactualizados. El costo del transporte terrestre es parte del costo total de una operación de comercio exterior. Si ese componente sube un 10% en un mes, cualquier análisis de rentabilidad que no incorpore esa variable está trabajando con información incorrecta.
- Contratos de largo plazo bajo presión. Los esquemas tarifarios que se negociaron antes del conflicto, especialmente los que tienen vigencia trimestral o semestral, enfrentan hoy un desfasaje real entre el costo acordado y el costo de operación. Es un tema que conviene revisar con el proveedor logístico antes de que genere fricciones.
El buffer de YPF y lo que viene
A partir del 1° de abril, YPF implementó un mecanismo para no trasladar al surtidor las variaciones del Brent durante un período de 45 días, buscando contener la caída de consumo que ya se registraba, especialmente en el interior del país. Es una medida transitoria que modera los aumentos, pero no los elimina: si el tipo de cambio varía o los impuestos se actualizan, los precios volverán a moverse.
El departamento técnico de CEDOL ya proyectó que abril tendrá un incremento adicional de al menos el 5,48% en el índice sin transporte, empujado por nuevas actualizaciones salariales, incluso sin contemplar eventuales subas adicionales de combustible.
El escenario para los próximos meses es de volatilidad sostenida.
Qué hace la diferencia en este contexto
Cuando los costos se mueven rápido, la transparencia y el seguimiento activo no son un diferencial: son lo mínimo que una empresa puede exigirle a su proveedor logístico.
Un operador que conoce la estructura de costos del sector puede explicar exactamente qué componentes subieron, en qué proporción y cómo impactan en cada operación específica. Uno que no la conoce traslada números sin poder justificarlos, o peor, los absorbe hasta que ya no puede y genera problemas en el medio de una operación.
En Lugo Logística seguimos de cerca los índices sectoriales, los movimientos del precio del combustible y las condiciones operativas del Puerto de Buenos Aires. No para informar, sino para tomar decisiones: ajustar tiempos, anticipar costos y asegurarnos de que nuestros clientes no se lleven sorpresas que podríamos haber anticipado.
¿Tenés una operación en curso y necesitás entender cómo este contexto impacta en tu flete? Contanos qué necesitás mover y te damos una respuesta concreta.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué sube el flete terrestre si el conflicto es en Medio Oriente? Porque el gasoil que usa cada camión en Argentina está directamente atado al precio internacional del petróleo. Cuando el barril sube un 60%, el combustible en el surtidor lo sigue, con mayor o menor velocidad según las políticas de las petroleras y el tipo de cambio. El transporte terrestre de cargas usa gasoil, y el gasoil aumentó casi un 25% en marzo.
- ¿Cuánto puede durar este impacto en las tarifas? Depende de la evolución del conflicto y de las decisiones de política energética local. YPF implementó un mecanismo transitorio para contener los aumentos por 45 días, pero el escenario de fondo sigue siendo de alta volatilidad. CEDOL ya proyecta presión adicional para abril independientemente de lo que pase con el combustible.
- ¿Cómo sé si la tarifa que me están cobrando refleja los costos reales? Pedí que te desglosen los componentes: combustible, peajes, salarios, seguros. El índice CEDOL es público y homologado por la UTN, y permite entender en qué medida los costos del sector efectivamente subieron cada mes. Si tu proveedor no puede explicar la estructura de su tarifa, eso también es información.
- ¿Conviene cerrar contratos de transporte ahora o esperar? No hay una respuesta universal. En un contexto de costos al alza y alta volatilidad, cerrar a tiempo puede protegerte de aumentos futuros, pero requiere negociar cláusulas de revisión claras. Consultanos antes de tomar esa decisión: cada operación tiene sus particularidades.
- ¿Qué pasa si mi tarifa de flete ya estaba acordada antes de las subas? Es un escenario que hoy afecta a muchos contratos del sector. El desfasaje entre el costo acordado y el costo real de operación puede superar el 20% en contratos vigentes, según advirtió FADEEAC. Lo más conveniente es conversarlo abiertamente con tu proveedor y revisar las condiciones antes de que el problema se agrande.