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¿Sabías que algunas terminales portuarias exigen el lavado obligatorio de los contenedores antes de su devolución? En esta nota te contamos en qué casos se pide, por qué es importante hacerlo y cómo evitar costos o demoras innecesarias.

Traslado de contenedores

¿Por qué se lavan los contenedores?

Cada contenedor que entra o sale de una terminal portuaria transporta distintos tipos de mercadería: alimentos, químicos, granos, materiales industriales o productos terminados.
Aunque el contenedor se vea en buen estado, puede tener residuos o restos del embarque anterior, lo que representa un riesgo tanto para la carga siguiente como para la higiene general del depósito.

El lavado no es simplemente “limpiar por fuera”, sino dejar el contenedor en condiciones aptas para su próximo uso, cumpliendo con las normas de seguridad, sanidad y control aduanero.

 

¿Cuándo es obligatorio el lavado?

No todos los contenedores deben lavarse, pero hay situaciones en las que la terminal o el depósito lo exigen sí o sí.
Estas son las más comunes:

  1. Restos visibles de carga anterior: residuos sólidos, líquidos o manchas que puedan contaminar la próxima carga.

  2. Olores o humedad excesiva: especialmente cuando se transportaron productos alimenticios o químicos.

  3. Cargas a granel o con derrames: si la mercadería anterior fue granelera (como harina, pallets o fertilizantes).

  4. Normativas del depósito: algunas terminales, como Terminal 7, tienen políticas de lavado obligatorio antes de recibir la devolución.

  5. Requisitos del cliente o de la naviera: ciertos contratos exigen entregar los contenedores limpios como parte del acuerdo.

¿Dónde y cómo se realiza el lavado?

El lavado de contenedores se realiza en plantas habilitadas dentro de las terminales o en depósitos extraportuarios.
El procedimiento puede incluir:

  • Limpieza externa: retiro de barro, polvo o grasa del exterior.

  • Limpieza interna: eliminación de residuos sólidos, líquidos o manchas de las paredes y el piso.

  • En algunos casos, desinfección y secado antes de la devolución.

El costo del lavado varía según el tipo de contenedor y la terminal, pero suele ser a cargo del cliente o del importador/exportador que devuelve la unidad.

¿Qué pasa si no se lava?

No cumplir con la obligación de lavado puede generar distintos inconvenientes:

  • Rechazo en la devolución: el depósito puede negarse a recibir el contenedor hasta que esté limpio.

  • Costos adicionales: si el lavado debe hacerse dentro de la terminal, el cliente deberá abonar el servicio y las horas de ocupación del predio.

  • Demoras operativas: hasta que se complete el lavado, el contenedor no puede cerrarse ni darse de baja en el sistema.

  • Penalizaciones por parte de la naviera: en casos de contaminación o daño.

Por eso, anticipar este paso puede evitar gastos innecesarios y tiempos muertos en la operación.

El lavado no es un detalle menor:

  • Protege la integridad del contenedor.

  • Evita contaminación cruzada entre productos.

  • Cumple con las normas de higiene y seguridad internacionales.

  • Y ayuda a que las operaciones sean más rápidas y eficientes.

Pequeños pasos como este son los que marcan la diferencia en la logística diaria.

Lavar el contenedor cuando corresponde no solo evita costos, sino que garantiza cumplimiento, seguridad y eficiencia.
Cada terminal tiene sus propias reglas, y conocerlas de antemano puede ahorrarte muchos dolores de cabeza.

En Lugo Logística, acompañamos cada operación con asesoramiento personalizado para que ningún detalle te tome por sorpresa.
Porque la logística también se simplifica con información. ¡Contactanos!

 

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